La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, anticipó que la Salud constituiría un elemento nuclear de su hoja de ruta política y, en concreto, concentraría buena parte de sus esfuerzos en aterrizar una Ley de Medicamentos Críticos. Por eso, la CE tiene abierta una consulta pública con una propuesta de Reglamento en la que se esbozan las principales líneas maestras.
El objetivo principal de la normativa sería garantizar un suministro seguro y continuo de los denominados medicamentos críticos para ganar independencia y autonomía estratégica en todos y cada uno de los Estados miembros.
Los medicamentos críticos son aquellos considerados esenciales para el tratamiento de enfermedades graves o de situaciones de emergencia. Su disponibilidad es fundamental para salvar vidas y es crucial que el acceso sea inmediato para evitar complicaciones severas. Son, por ejemplo, los antibióticos de amplio espectro, la insulina, los medicamentos para tratar enfermedades cardíacas o respiratorias, analgésicos potentes, tratamientos para el cáncer o la epilepsia y productos para el control de infecciones, entre otros.
La UE ha acusado la escasez de medicamentos en situaciones de contingencia, como ocurrió con la pandemia de Covid-19. Esto supone un riesgo significativo para la salud pública y, huelga decir, para la atención a los pacientes, que pudieran sufrir daños graves.
Para atajar la problemática, muchas han sido las voces que se han alzado para urgir a la Comisión Europea a tomar cartas en el asunto, desde los Estados miembros, al Parlamento Europeo, pasando por otras partes interesadas del sector, como asociaciones y organizaciones.
Como resultado de dichos ecos y la voluntad política, la CE se ha puesto manos a la obra y está recabando las opiniones de diferentes actores para elaborar una propuesta normativa que se sume a otras acciones que ya están en marcha como el diálogo estructurado sobre la seguridad del suministro de medicamentos; la ampliación del mandato de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) para establecer un marco que aborde la escasez ante emergencias sanitarias; la propuesta de reforma de la legislación farmacéutica de la UE; y la publicación de una lista de medicamentos críticos de la UE y el trabajo de la Alianza de Medicamentos Críticos.
El Reglamento propondrá tres medidas específicas:
1. Facilitar inversiones para diversificar la capacidad de fabricación de medicamentos críticos, especialmente aquellas que aborden vulnerabilidades en la cadena de suministro.
2. Reducir el riesgo de interrupciones en el suministro mediante incentivos en la contratación pública de medicamentos críticos.
3. Aprovechar la demanda conjunta de los Estados miembros interesados a través de adquisiciones colaborativas de medicamentos críticos y otros medicamentos de interés común.
Además, se establecerá un marco más favorable para la fabricación de medicamentos críticos dentro de la UE, agilizando procedimientos administrativos y ofreciendo apoyo financiero y regulatorio.
Fuente: El Demócrata